ELECTROTERAPIA EN FISIOTERAPIA

Dosificación en electroterapia


Es necesario considerar la dosificación como elemento esencial en estas técnicas. Todo trabajo, estudio o pretendida investigación que no contemple de forma adecuada la dosificación, no se podrá calificar como estudio científico.

PROTOCOLO PARA APLICAR ELECTROTERAPIA

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA FISIOTERAPIA DE LA A.E.F. DE ESPAÑA SOBRE DOSIFICACIÓN EN ELECTROTERAPIA

ARCHIVO PDF CONTENIENDO UNA PONENCIA SOBRE DOSIFICACIÓN EN ULTRASONIDOS.

Polémica 

Los sistemas de dosificación en electroterapia deben apoyarse en la consecución de los objetivos propuestos con el número de sesiones necesarias, no más. Resulta inquietante y embarazoso para los fisioterapeutas cuando los pacientes nos interrogan sobre las "tan habituales" 20 sesiones previamente programadas sin saber muy bien como salir del apuro. Es frecuente la inquietud interrogante manifestada por algunos pacientes: "... y si no me sientan bien, ¿también tengo que tragarme las 20 sesiones?. ...".

 Respuestas motoras

Si buscamos respuestas motoras de "cierta importancia", elevaremos la intensidad hasta conseguir (palpando) el nivel de respuesta pretendido, siempre que el paciente la tolere en cuanto a molestias en la contracción, estímulo sensitivo soportable y sin riesgo de quemadura.

El tiempo de la sesión se adaptará al método de potenciación o sistema de trabajo muscular decidido. Es raro superar los 30 minutos para un tratamiento, salvo que pretendamos realizar una gimnasia pasiva moderada y prolongada.

las técnicas de potenciación intensa requieren atención personalizada y cuidados escrupulosos de la técni9ca para evitar lesiones musculares. Ver corriente de Koth o Kotz.
 Estímulo sensitivo

Cuando nuestra intención es provocar en el paciente estímulo sensitivo, elevaremos la intensidad hasta conseguir la sensación que pretendemos (unas veces suave, otras clara y bien definida y otras hasta generar dolor)  sin superar el umbral motor (salvo en trenes o ráfagas) ni provocar quemadura porque la intensidad aplicada mantenga un componente galvánico superior a la dosis límite de 0,1 mA/cm2. Así, elevaremos la intensidad lo necesario con las consiguientes precauciones.

El tiempo de la sesión puede ser muy variado, desde 5 minutos hasta superar los 30 minutos. Las sesiones con varias horas de aplicación no proceden, pues terminan generando en el paciente efectos de acostumbramiento o acomodación sensitiva. Ver diferencias entre TENS y EMS.
 Galvanismo e iontoforesis

 LEA ESTE TEMA CON ATENCIÓN POR EL RIESGO DE QUEMADURAS QUE PRESENTA ESTA CORRIENTE EN LOS PACIENTES.

Ante la aplicación de corriente galvánica o cualquiera otra que posea componente galvánico importante, elevaremos la intensidad hasta que el equipo mida un máximo de 0,1 mA/cm2 del electrodo más pequeño aplicado. Si el paciente manifiesta sensación molesta o quemadura, la aplicación se debe revisar, bajar su intensidad o eliminar el tratamiento. Cuando las corrientes están compuestas por pulsos con polaridad, debemos calcular su componente galvánico y comprobar que éste no supera la dosis galvánica de 1 mA por centímetro cuadrado del electrodo pequeño.

Dado que la galvánica produce estímulos sensitivos dispersos y distintos en cada paciente, no podemos considerar la opinión del paciente y es necesario estar muy alerta sobre los resultados después de cada sesión.

Los tratamientos no deben superar los 15 minutos. Siempre tantearemos los tiempos en las dos o tres primeras sesiones observando la respuesta en la piel del paciente (posibles quemaduras).

La galvanización es una de las técnicas que no están bien resueltas en cuanto a su dosificación. Pues, dado que aplicamos una energía de forma mantenida, buscando efectos electrobiológicos durante cierto tiempo; realmente hablar de unos miliamperios aplicados durante un "ratillo" resulta, cuando menos, una chapuza.

Tenemos pendiente la tarea de resolver el sistema de dosificación correcta considerando más parámetros eléctricos (resistencia del paciente, voltaje, intensidad). Cuando menos tenemos que medir la potencia, y de este valor, dosificar en J/cm2, dado que la sesión no dura 1 sg. Tarea para los fabricantes y de los profesionales que lo reclamen a los fabricantes.

En la iontoforesis

nos interesa conocer la cantidad de radicales medicamentosos introducidos, debiendo aplicar la ley de Faraday para que nos conduzca al conocimiento (al menos aproximado) de los miligramos del medicamento aplicado, o mejor, al tiempo necesario para introducir una cantidad prefijada de medicamento considerando las circunstancias de la aplicación.

Ley de Faraday

Ver www.iontoforesis.com A modo de ejemplo, podemos ver el siguiente vídeo sobre iontoforesis con lidocaina.

 
Ultrasonidos

Esta es otra técnica que sufre de insuficiente método para dosificar adecuadamente. Estamos acostumbrados a pensar en la potencia que emite el cabezal (en W/cm2 del cabezal o en W/de todo el cabezal) aplicado durante un tiempo que nos parece oportuno. ¡Craso error!. Es hora de pensar en la energía que recibe el organismo, o mejor en cada porción de piel tratada, considerando una potencia aplicada y un tiempo. Esto es, expresaremos la dosis en J/cm2 de piel, incluyendo en los cálculos la superficie corporal.

El tiempo de la sesión nos viene dado por la fórmula que reza:

Dosis ultrasonoterapia

Podríamos considerar como dosis de referencia para casos más frecuentes unos 30 J/cm2. En procesos recientes o agudos, entre 15 y 20 J/cm2. En patologías muy cronificadas con cicatrices, antiguas roturas musculares, calcificaciones o fuertes contracturas musculares podemos elevar la dosis a 35 ó 45 J/cm2.

Por ejemplo: si pretendemos ser eficaces con US ante la patología de un espolón calcáneo, como no superemos los 50 J/cm2, no obtendremos resultados satisfactorios sobre la patología.

Ciertas sugerencias de dosificación basadas en aplicar siempre 5 minutos modificando otros parámetros de la sesión son erróneas e inútiles, pues si trabajamos con potencias muy bajas, la energía no consigue producir un efecto acumulativo y la sesión sirve para poco.


Alta frecuencia

Cuando aplicamos onda corta o microonda, debemos considerar si nuestro objetivo es que el paciente perciba calor o no. Si el paciente siente calor, estamos aplicando alta frecuencia térmica; si el paciente no detecta calor, la aplicación es atérmica.

El fenómeno por el que la energía electromagnética se convierte en calor dentro del organismo se denomina DIATERMIA. Así que la diatermia no es una técnica concreta, son todas las técnicas de alta frecuencia.

Pulsado no es sinónimo de atérmico. Si el pulsado genera calor será un pulsado térmico.

Continuo no es sinónomo de térmico. Si el continuo no genera calor será atérmico.

Partiendo de esta premisa, contemplaremos la técnica, previa conclusión de que hablar de potencia aplicada es un error, puesto  que cien vatios no generan la misma energía corporal si el cabezal es pequeño o grande, si está distante o cerca de la piel, si los tejidos son gruesos o delgados, si el paciente mantiene buena percepción térmica o no, si el equipo está envejecido o nuevo, etcétera. Todas estas circunstancias nos obligan a dar como bueno el método de información térmica del paciente, de forma que:


  • GRADO - I - el paciente no manifiesta calor (atérmica). Puede pasar de media hora.
  • GRADO - II - percibe un leve calor (supraliminal). Alrededor de media hora.
  • GRADO - III - manifiesta un calor moderado (moderado). Unos 15 a 20 minutos.
  • GRADO - IV - siente calor intenso sin quemar (intenso). Durante unos 10 minutos.
  • GRADO - V - el calor genera sensación de dolor por quemazón (quemante). Lógicamente no procede su aplicación.

Según esto,  la potencia se subirá  hasta que el paciente nos informe de la percepción térmica que nosotros pretendemos que sienta. Si el grado es  alto, el tiempo de sesión será corto.  Si el grado es de los bajos o atérmicos, el tiempo de la sesión será largo.

Infrarrojos

 LEA ESTE TEMA CON ATENCIÓN POR EL RIESGO DE QUEMADURAS QUE PRESENTA ESTA TÉCNICA EN LOS PACIENTES.

Es práctica habitual situar a los pacientes bajo una lámpara de infrarrojos durante un tiempo "más o menos aleatorio", pero de forma que éste no manifieste quemazón al recibir los rayos de la lámpara, evitándolo con la distancia.

Después de haber medido la potencia recibida en la superficie corporal en un buen número de casos (casos reales), se concluye que la dosis media recibida oscila entre 50 y 100 J/cm2 (algunos superaban los 100 J/cm2). Los tiempos de los casos medidos oscilaban entre 10 y 20 minutos. Ver el siguiente vídeo:

Estas dosis medidas oscilan y dependen mucho del modelo de lámpara, del envejecimiento de la lámpara, de la distancia entre lámpara y piel y del tiempo de la sesión.

Las dosis medidas plantean varias cuestiones polémicas:


una sobre la dosis adecuada, si damos por buenos los resultados demostrados durante años empíricamente (una media de 50 a  60 J/cm2).

otra referente a la comparación entre las longitudes de onda de los infrarrojos del láser con los IR-A de una lámpara estándar.

otra tercera viene dada por la comparación entre las dosis del láser con las de infrarrojo estándar

etc.

Otro tema sin resolver en cuanto a la dosificación.

Láser

 LEA ESTE TEMA CON ATENCIÓN, PUES EL LASER DE CO2 REQUIERE DEL ADECUADO DOMINIO DE LA TÉCNICA PARA EVITAR QUEMADURAS EN EL PACIENTE.

Las dosis del láser han sufrido multitud de cambios y recomendaciones, unas veces por desconocimiento y, las más, debido a las bajas potencias que podían radiar los aparatos. Pues, si equipos de muy baja potencia recomendasen dosis lógicas, las sesiones durarían más de una jornada de trabajo.

Es curioso e interesante leer algún libro (por cierto considerado científico) pero que en ningún momento hace referencia a la dosis de forma correcta. Suelen indicar la aplicación de un cierto tiempo de sesión en determinados puntos y más o menos frecuencia. Volvemos a trabajar según leyes y fórmulas para andar por casa; la fórmula del "tio pirulo . . . ."

En patologías superficiales (buscando efecto regenerador de tejidos) con unos 5 J/cm2 pueden manifestarse respuestas observables. Ante patologías algo más profundas (esguinces, tendinitis superficiales) dan buen resultado una media de 15 J/cm2. En patologías localizadas a más de un centímetro de profundidad, se requiere potencia y dosis altas, digamos que entre 20 y 25 J/cm2.

Los sistemas de láser de He-Ne nunca se deben usar en modo barrido, pues es tan mínima su potencia que la sesión se convierte en un fraude. En modo de puntos aislados (sin fibra óptica) podrían conseguir algún efecto terapéutico.

Los láseres de diodo o de puntal (Ar-Ga), únicamente se usarán en modo puntual. Hacer barridos con el puntal no procede y altera la dosificación adecuada.

El concepto extendido de que: frecuencias bajas para procesos agudos y frecuencia altas para procesos crónicos, en parte es falso. Pues no tiene nada que ver la frecuencia con el proceso, pero sí con la potencia eficaz emitida. En procesos agudos la potencia eficaz debe ser moderada; en los crónicos, la potencia eficaz debe elevarse subiendo la frecuencia.

Los sistemas de CO2 son los más adecuados y, debido a su alta potencia, nos permiten dosificar y practicar la metodología que consideremos más oportuna, consiguiendo dosis alta en pocos minutos. Se deben aplicar en barridos (nunca en puntual) por el riesgo de quemadura.

El láser de diodo puntual está en pleno proceso de cambios en cuanto a la potencia de su emisión. Así podemos hablar ya de LÁSERES DE ALTA POTENCIA, que nos obligan a evitar las aplicaciones puntuales. Se procede a dispersar el haz o a separarlo para reducir la potencia.

 
Polémica sobre dosis en el LÁSER

Si consideramos las dosis indicadas como buenas y no debemos superarlas, ¿por qué con los infrarrojos estándar aplicamos con cierta frecuencia hasta  100 J/cm2?. La energía de infrarrojos es la misma, salvo que en el láser posee una única longitud de onda, mientras que en los IR-A estándar se abarca una amplia gama de longitudes de onda. ¿Es mejor aplicar un punto de la banda o toda la banda?. Además, la potencia en las lámparas de infrarrojos es comparable a una potencia media de los láseres de CO2.

Magnetoterapia

En magnetoterapia persisten multitud de dudas al respecto de la dosificación:

1º.--  No es habitual saber ni la forma de onda ni si poseen polaridad o no. Si es igual solenoide que bobina plana.

2º.-- Unos trabajan en frecuencias bajas y otros en frecuencias altas sin establecer las diferencias entre ambas tendencias, pero todos plubicitan las mismas virtudes.

3º.-- Unos recomiendan intensidades altas y otros bajas porque lo marcan las tendencias o enfoque diferente de la técnica. ¿Por qué hablamos de intensidad si los Gauss es densidad de líneas de campo magnético . . .?

4º.-- No hay uniformidad en el sistema de medida de la energía aplicada.

5º.-- Hablamos de los Gauss aplicados de forma indiscriminada sin considerar que no es lo mismo 50 Gauss a 10 Hz que 50 Gauss a 100 Hz. ¿Cuándo aclararemos si nos referimos a Gauss de pico o a Gauss eficaces?.

Efectos sobre el organismo existen, pero con demasiadas inconcrecciones. En tanto no se resuelvan, esta técnica se mantiene en cuarentena.

Son mucho más precisos los métodos usados en Kinesiología holística que en Rehabilitación.

Microcorrientes

Cada fabricante las diseña a su manera y sin concordancia entre unos y otros. ¿Cuál de ellas es la óptima? Cuando aparezca un criterio claro al respecto, podremos considerarlas.

 


©Aviso legal Nota al público general.-- Las técnicas de electroterapia no consisten en aplicarse un aparato “que alivia o elimina los dolores” y aplicárselo sin más. O usar un potenciador muscular que publicita “menganito de tal” y . . . ¡a ponerse fuertes!. Estas técnicas requieren de una base de conocimientos que el profesional conoce para ajustar los parámetros, situar los electrodos, dosificar correctamente e indicar la metodología de tratamiento.