
Masaje cavitacional
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Técnica que genera vibración sobre la piel (con diferentes profundidades) y que estimula a los mecanorreceptores más superficiales, provocanto la respuesta de diversos reflejos cutiviscerales.
No confundir esta aplicación con la aplicación manual de corrientes. En esta técnica se aplica vibración mecánica.
El sistema consiste en un estimulador que genera pulsos monofásicos (también pueden ser bifásicos) con anchura de pulso regulable (pero que no sean menores de 2 ms ni mayoes de 20 ms). El aparato tiene que trabajar en modo VC. Un electrodo se aplica al paciente y el otro al terapeuta o al cabezal de aplicación. Entre paciente y terapeuta o entre paciente y cabezal tiene que haber una barrera no conductora de electricidad, como un guante de binilo. La intensidad aplicada (mejor decir el voltaje aplicado) es elevado, el mando de intensidad normalmente tiene que estár girado al máximo o en sus proximidades.
Su aplicación fundamental es en patologías de retención linfática, pero jugando con las frecuencias, la anchura de los pulsos y la (mal llamada en este caso) intensidad, podemos obtener efectos de regalajación muscular, de sedación y de analgesia.
Al ver esta técnica, suele provocar en el terapruta cierto recelo
ante posibles "calanbres eléctricos" que pudiera sufrir. Para
evitarlos, no se tocara al paciente (piel con piel) pero si a través
del guante de vinilo, ni entrará en contacto con elementos externo que
puedan estar conenctados a trierra, como radiadores, grifería, otros
aparatos eléctricos conenctados a la red con carcasa metálica (aunque
estén en OFF) etc. Si el terapéuta tiene que evitar estos contáctos,
lógicamente, el paciente también.
Existen dos formas fundamentales de realizarlo:
Ver los siguientes vídeos para entender su aplicación.
| Masaje cavitacional manual |
| Masaje cavitacional con cabezal |
Aplicación manual de electroterapia
| ©Aviso legal | Nota al público general.-- Las técnicas de electroterapia no consisten en aplicarse un aparato “que alivia o elimina los dolores” y aplicárselo sin más. O usar un potenciador muscular que publicita “menganito de tal” y . . . ¡a ponerse fuertes!. Estas técnicas requieren de una base de conocimientos que el profesional conoce para ajustar los parámetros, situar los electrodos, dosificar correctamente e indicar la metodología de tratamiento. |