ELECTROTERAPIA EN FISIOTERAPIA

Tratamiento de parálisis periférica


Técnica necesaria para conservar en lo posible: la actividad muscular mínima, la actividad y la bioquímica en la placa motora y acelerar los procesos regeneradores en el punto de lesión nerviosa hasta que se reinerve la zona sometida a parálisis.

 

Introducción 

Es frecuente ver en la literatura publicada referencias a dudas sobre la efectividad de este tratamiento y controversias al respecto de la técnica. Primero, normalmente siempre que hay polémicas implica mucho de ignorancia sobre el tema y poca experiencia práctica.

Tenemos un problema: conocemos mucho de electroterapia para el deporte pero dominamos poco la electroterapia ante las patologías, sobre todo esta, que es la más subsidiaria de este tratamiento.

Si una parálisis es tratada correctamente el resultado es excelente (salvo que el pronóstico responda a una axonopnesis completa) pero la buena respuesta requiere trabajo, dedicación en tiempo y dominio de la técnica. Esto tiene un problema: que es poco rentable, requiere mucha dedicación  y hay que ponerse a estudiar.

Debemos diferenciar entre parálisis de raíz nerviosa y parálisis intramedular o anterior a la formación reticular medular. La parálisis periférica causa parálisis flácida y atrófica de la zona o miembro afectado, junto con arreflexia. Pero una parálisis anterior a la raíz nerviosa conserva el arco reflejo y la estimulación  puede provocar espasticidad u otras alteraciones.

La fibra muscular paralítica por lesiones superiores a la formación reticular medular suele responder a la estimulación eléctrica como fibra normal (aunque sufrirá degeneración progresiva). La fibra muscular denervada por lesión nerviosa posterior a la formación reticular medular degenera y no responde como fibra normal, tanto el músculo como el nervio motor.

La estimulación de la musculatura afectada por lesión medular anterior o superior a la formación reticular, cuando menos resulta polémica, porque puede producir o desencadenar espasticidad.

Refrescando los conceptos de respuesta fisiológicas ante estímulos eléctricos externos, y su representación gráfica, la fibra muscular normal e inervada responde con cierta facilidad "considerada estándar o fisiológica" a la electroestimulación, siendo representada en dos gráficas típicas, una reflejando la respuesta a impulsos cuadrangulares (I/T) y otra a impulsos triangulares (A/T). Veamos la representación típica de las curtas (I/T) - (A/T) normales:

Curvas (I/T) - (A/T) normales

Esto significa que el tiempo medio de pulso para conseguir respuesta con facilidad, se encuentra entre 1 y 2 ms con forma cuadrangular, y el tiempo de repolarización de membrana se halla alrededor de 10 a 30 ms. En la curva superior, o de (A/T), observamos a la derecha un ascenso muy marcado y rápido, indicador de buena acomodación a pulsos de subida progresiva.

Trenes de farádicas

Cuando nos hallamos ante una denervación periférica, estas circunstancias o fenómenos fisiológicos se alteran de forma que las curvas se trasladan hacia arriba y a la derecha, tanto más, cuanto mayor sea el grado de lesión. Un ejemplo de severa alteración podría ser el siguiente:

Curvas de denervación

Apreciamos como ha desaparecido la posible respuesta a pulsos cortos (un buen tiempo de pulso puede ser de unos 100 ms). Se requiere más intensidad que en la curva de normalidad. Son muy semejantes ambas curvas, es decir, la triangular o de (A/T) ha perdido en gran parte la capacidad de acomodarse a pulsos triangulares (el suave ascenso). El tiempo de repolarización de membrana se puede trasladar hasta 2, 3 ó 4 s. En casos de total degeneración muscular, las curvas no se podrían dibujar.

Esto significa que la estimulación de fibra muscular normal (gráfica de normalidad) podemos aplicarla con trenes o ráfagas de pulsos cuadrangulares cuyo tiempo de pulso es de 1 a 2 ms y reposos de unos  20 ms dentro del tren. Pero dado que estos parámetros se alteran en la parálisis (y/o parexia) nos veremos obligados a regular pulsos cuadrangulares aislados de unos 100 ms (en el caso del ejemplo) separados 2, 3 ó 4 s sin trenes. En cada circunstancia, las curvas nos indicarán los mejores valores.

Luego, haremos el tratamiento con pulsos aislados, largos y cuadrangulares siempre que sea posible. Pero nos encontraremos habitualmente con un problema, debido a la vecindad entre músculos sanos y denervados, de manera que los pulsos cuadrangulares provocarán grandes contracciones de los sanos sin conseguir respuesta de los enfermos. Si todos fuesen denervados, utilizaremos pulsos cuadrangulares.

En un tratamiento para contraer la musculatura denervada es básico conseguir su respuesta, de no ser así, el tratamiento resultará inútil. Circunstancia que alimenta la controversia.

Para alcanzar el objetivo propuesto aprovecharemos el fenómeno fisiopatológico de la pérdida de acomodación por parte de las fibras denervadas ante los pulsos triangulares. Esto quiere decir que la musculatura denervada casi responde igual a pulsos triangulares que a cuadrangulares largos. Pero la musculatura sana se acomoda a los triangulares largos, conservando buena respuesta a los cuadrangulares. Por ello, aplicaremos pulsos triangulares largos para que los denervados trabajen y sean filtrados los sanos. ¡LARGOS! ¿cuánto de largos ... ?. Esto lo veremos reflejado en el  triángulo de utilidad terapéutica (TUT).

Triángulo de utilidad terapéutica

Si superponemos en la misma gráfica las curvas triangulares o de (A/T) correspondientes a los sanos y a los denervados, observaremos que se cruzan, de forma que, a tiempos cortos muestran su umbral más bajo los sanos, pero a tiempos largos lo muestran los enfermos.

Triángulo de utilidad terapéutica

Por esto, si nuestro objetivo se basa en superar el umbral de los denervados evitando la respuesta de los sanos, regularemos los pulsos triangulares de manera que sus parámetros de tiempo e intensidad coincidan dentro del triángulo formado por la vertical de 1.000 ms a la derecha, la curva de los sanos por arriba y la curva de los denervados por debajo.

Trataremos de ajustar los parámetros lo más a la izquierda posible siempre que alcancemos la respuesta deseada. Hacia la izquierda, fácilmente se mezclan ambos grupos; muy a la derecha, aparece molestia y riesgo de quemaduras. El buen juicio, la respuesta del paciente y el dominio de la técnica nos permitirá decidir los parámetros más correctos e incluso diferentes de unos días a otros.

Tratamiento

El tiempo e intensidad adecuados a cada caso lo debe ajustar el profesional guiado por la exploración diaria (ciertamente rápida y fácil).

El tiempo de reposo entre pulsos se decide según la respuesta a la fatiga, de manera que, si en  un par de minutos desaparece la contracción (de los denervados) aumentamos los segundos de reposo.

La aplicación se hará con electrodo puntual de forma manual saltando de punto motor en punto motor del grupo muscular afectado cuando se aprecie fatiga (después de varios minutos). Haremos varias ruedas o ciclos por los diferentes puntos motores.

La sesión durará entre 30 y 45 minutos. Si pueden ser dos al día mejor que una.

Una estrategia buena de tratamiento puede ser la autoaplicación del paciente bajo el correcto control, pero explicándole bien al paciente la metodología hasta que entienda correctamente los parámetros, las respuestas buscadas y los objetivos. Esto no es tan raro, ya que al ser el tratamiento normalmente largo, terminan aprendiendo lo que se les aplica.

Realizar curvas I/T – A/T exploratorias cada semana o cada 15 días para valorar la evolución de la patología e intentar obtener un pronóstico.

No dejar los electrodos aplicados 20 minutos “y nos vamos a otra cosa”. Solamente será útil durante los primeros 4 ó 5 minutos, durante el resto hasta 20 se provocarán daños por el fuerte componente galvánico de la corriente. Esta es la razón por la cual se debe aplicar un tratamiento con electrodo puntual que se desplaza a nuevos puntos motores cada 4 ó 5 minutos.

Es mejor aplicar pulsos bifásicos desfasados (no bifásicos consecutivos), que siempre monofásicos, aunque con los desfasados, la mitad de ellos serán realmente aprobechables; pero se evitan quemaduras. Dado que es complejo evitar impedir la circunstancia del fuerte efecto galvánico, hay que reducirla en lo posible para evitar la agresión galvánica que altera los tejidos, causando más efectos perniciosos que beneficiosos. De ahí la polémica sobre su efectividad.

Los electrodos se deben mover entre varias localizaciones a días alternos para evitar la agresión galvánica. Así, aunque los electrodos en ocasiones no estén en el lugar más correcto, jugando con los valores del TUT se consigue la respuesta motora de los denervados.

Si el pronóstico es malo, el trabajo realizado será tirado. Pero si el pronóstico es esperanzador los resultados son buenos y más rápidos de lo esperado. Por ello es importante saber fehacientemente sobre las posibilidades de reinervación.

En cuanto se aprecie actividad voluntaria introducimos el miofeedback en el protocolo de tratamiento.

Según evolucione el paciente, bien para mejorar o para empeorar, el triángulo va cambiando y los parámetros de la corriente deben acomodarse a la nueva situación. En caso de mejoría, este TUT se alarga hacia la izquierda y desciende, permitiendo pulsos cada vez más cortos, de menor intensidad y más juntos, hasta poder ajustar parámetros semejantes al comportamiento de normalidad (trenes de pulsos cuadrangulares con 1 ms de pulso y 20 ms de reposo para fibra lenta).

Fisioterapeuta con experiencia y conocimientos en tratamiento de parálisis periférica en OSTEOFIS.NET

©Aviso legal Nota al público general.-- Las técnicas de electroterapia no consisten en aplicarse un aparato “que alivia o elimina los dolores” y aplicárselo sin más. O usar un potenciador muscular que publicita “menganito de tal” y . . . ¡a ponerse fuertes!. Estas técnicas requieren de una base de conocimientos que el profesional conoce para ajustar los parámetros, situar los electrodos, dosificar correctamente e indicar la metodología de tratamiento.