CORRIENTE DE KOTZ O ESTIMULACIÓN RUSA

Resumen y párrafos tomados del libro ELECTROTERAPIA EN FISIOTERAPIA.

El objetivo de esta corriente busca la potenciación muscular intensa reduciendo en lo posible las molestias sensitivas en el paciente. Dada la confusión que se mantiene sobre esta corriente, merece una breve aclaración.

 

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Los métodos clásicos de potenciación muscular con el apoyo de la electroterapia se basan en las corrientes farádicas, las cuales poseen polaridad eléctrica y los pulsos son bastante largos. Estas condiciones provocan en el paciente molestias sensitivas cuando pretendemos contracciones musculares potentes elevando la intensidad de forma considerable.

El trabajo muscular, destinado a potenciación importante, debemos conseguirlo mediante trabajo activo voluntario reforzado con trenes de electroestimulación. A partir de ese momento, los equipos de media frecuencia tienen que aportar cambios en el diseño dirigidos a la formación de trenes, tales como: 

Se han descrito bastantes sistemas de potenciación muscular, unos con más lógica que otros e incluso algunos sin lógica. Aquí se hará referencia al sistema más clásico y seguro, aunque requiere tiempo y atención directa del fisioterapeuta hacia el paciente: potenciación con trenes de aplicación intencionada. Los métodos potenciadores son muy diversos en cuanto a formas y tiempos de trabajo. Podemos realizar isométricos resistidos, isotónicos concéntricos resistidos, isotónicos excéntricos resistidos, en cadena cerrada, en cadena abierta, etcétera.

La aplicación intencionada consiste en la activación del tren de forma voluntaria mediante un pulsador que algunos equipos poseen, para desencadenar la salida de la corriente durante un tiempo programado o mientras se mantiene pulsado el interruptor (mejor esta segunda).

Electroestimulación intencionada

Los trenes deben ser bastante largos e intensos (mayores de 10 segundos) tanto con farádicas monofásicas como con bifásicas o con la estimulación rusa (corriente de Kotz).

Esta corriente de Kotz se probó con los deportistas de halterofilia pretendiendo reclutar al esfuerzo voluntario el máximo porcentaje posible de fibras motoras. Lógicamente, este control debe realizarse de forma manual para adecuarse al tiempo que el deportista puede mantenerlo, en lugar de que el deportista adecúe su esfuerzo a un tiempo programado, aún a pesar de que éste no sea capaz de mantenerlo.

Derivado de los requerimientos a máximo rendimiento en el mundo del deporte, aparecen necesidades de manejar intensas corrientes, pero:

Para evitar que la corriente reduzca su desagradable sensación de calambre eléctrico doloroso, se buscó la alternativa de aplicar modulaciones de media frecuencia (2.500 Hz) en pulsos que componen la baja y útil (50 a 100 Hz), siendo la de 80 Hz muy característica, ya que, en principio, se trata de trabajar selectivamente la fibra rápida. En casos en los que busquemos otras fibras musculares o nerviosas, regularemos el equipo a la frecuencia deseada. Así mismo, si nos hallamos ante un paciente con la musculatura afectada por patología, reduciremos la frecuencia a los parámetros que nos indique la previa exploración con las curvas (I/T).

Otra característica fundamental que posee esta modalidad de corriente consiste en que la modulación de los pulsos tiene que ser cuadrangular, para respetar el período refractario de la membrana. No sirven las modulaciones sinusoidales de las interferenciales clásicas.

También debemos respetar el período refractario de la membrana creando suficiente reposo entre los pulsos o modulaciones, por lo menos una razón de 1:4; una razón menor invade en exceso el reposo.

 Corriente de Koth o Kotch

Esta corriente requiere de aplicaciones cuidadosas y prudentes, con electrodos amplios para conseguir la respuesta de grandes masas musculares, regular la intensidad lo máximo posible pero sin riesgos de calambres o roturas musculares, presencia del fisioterapeuta en todo momento, control voluntario o intencionado del tiempo de la sesión y de los trenes, atención del fisioterapeuta ante cualquier signo de queja o alarma por parte del paciente.

Es una técnica muy interesante pero requiere experiencia y medios técnicos. Pocos son los equipos que realmente son capaces de generar las verdaderas corrientes de Kotz, aunque sus características lo indiquen como tal.

Cada profesional debe aplicar los parámetros que considere oportunos siempre que domine el equipo estimulador, la técnica, el estado del paciente, una exploración adecuada y suficiente experiencia personal. Es fundamental tener en cuenta la frecuencia de la corriente para trabajar con la precisión deseada sobre musculatura lenta, rápida o la frecuencia adecuada en ese preciso caso y momento.

De acuerdo a lo ya expuesto sabemos que este tipo de corriente nos ayuda para realizar contracciones sin mucho dolor y poco agresiva por medio de la electroestimulación, pero a la vez nos ayuda de igual manera a la elongación de los músculos, simultáneamente al trabajo activo contra máxima resistencia. La resistencia aplicada puede hacerse de forma manual o aprovechando la gravedad y peso del propio paciente.

 Los músculos a elongar se les hará trabajar:

Con ésta técnica apreciaremos respuestas importantes en la longitud de las estructuras elongadas, sobre todo, si se hallan sometidas a procesos de fibrosis recientes con adherencia poco establecidas, ganando importantes tramos articulares que, de otra forma, son más difíciles. Además ésta técnica es recomendada siempre que deseemos ganar amplitud articular y el freno se halle fuera de la articulación. Tal vez, dentro de la articulación, podamos conseguir que cedan estructuras fibróticas si éstas son recientes o se están instaurando en esos momentos, pero si las fibrosis son firmes y potentes, a no ser que resulten desgarradas por aplicación de fuerzas activas o pasivas (nada recomendable) sobre la articulación, no conseguiremos resultados satisfactorios.

Es habitual que después de esta técnica los pacientes manifiesten agujetas o dolores en la masa muscular en el transcurso de dos a tres días, seguramente debidos a microlesiones repartidas por toda la musculatura afecta o allí donde más estrés tuvo que soportar.

Llama la atención la "sospechosa" importancia que se presta a los sistemas de seguridad eléctrica en los equipos de electroestimulación, olvidándose de otros factores más importantes y básicos en los tratamientos, como pueden ser sistemas de dosificación adecuada o el mando de aplicación intencionada que puede evitar lesiones musculares, tendinosas, ligamentosas y capsulares.

Es curioso observar como ciertos fabricantes introducen reformas en "nuevas generaciones de equipos" y olvidan características anteriores fundamentales. ¿Dónde encontrarán su asesoría científica?.

Por otra parte, los "protectores legales de la seguridad" se obcecan en detalles intrascendentes, pero permiten y pasan por alto cuestiones transcendentales.

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jmr@electroterapia.com